COMPETENCIA: TRABAJAR EN EQUIPO. 4 DE ABRIL
Mariana
inició la clase preguntándonos qué elementos considerábamos necesarios para
poder trabajar en equipo. Se hizo una lluvia de ideas: coordinación,
innovación, motivación, igualdad, flexibilidad, igualdad, exclusión, consenso,
buscar el interés común, resolución de problemas, justicia, comunicación,
equidad, dificultades y reflexiones.
Hicimos
una pequeña actividad de reflexión:
Durante
tres minutos anotamos aquellas palabras o ideas que relaciono con el concepto
de trabajo en equipo:
Enriquecimiento
conceptual.
Retroalimentación.
Solidaridad.
Aprender
a aceptar otras ideas.
Compromiso
de cumplir las actividades del grupo.
Saber
debatir y argumentar los propios criterios pero dando más importancia a la
escucha de los demás.
Saber
coordinar, autoconocerse para saber cómo trabajar mejor.
Luego en
un grupo de cuatro personas compartimos las ideas. Coincidimos en cooperación,
respeto, dispersión, eficacia, comprensión, buen rollo y comunicación.
No coincidimos
en generosidad, paciencia y enriquecimiento conceptual.
Luego se
hizo una reflexión individual de tres minuto sobre cómo me siento cuando
trabajo en equipo:
Me
siento mejor, sobre todo ahora que he conocido los diferentes estilos de
aprendizaje he observado que soy bastante dependiente de campo, necesito que me
vayan indicando lo que tengo que hacer.
Como
llevo ya tres años trabajando en equipo, me doy cuenta que mi primera intención
cuando entré era trabajar sola, pero con esta manera de aprender más dinámica, me ha venido muy bien,
pues he aprendido a ser más solidaria, a saber afrontar los problemas en
equipo. Pero me encuentro con un problema: ahora no se trabajar sola.
¿Qué
funciona bien y por qué?
El
aprender a respetar otras ideas y que te ayuda a autoconocerte porque te das
cuenta de cuáles son tus puntos fuertes
y tus puntos débiles.
Funciona
el hecho de que uno aprende a compartir, a ofrecer tu trabajo, a no competir y
si compartir.
¿En qué
tengo que avanzar y por qué?
Debo
aprender a no depender tanto y saber que el trabajo en grupo no es sinónimo de
no saber hacerlo de manera independiente.

Luego nos
puso varios vídeos. Uno que me gustó mucho, que se ven unos pingüinos en un
iceberg, unas hormigas que al hacer bulto no son succionadas, otro vídeo
muestra a unos chinos que se mueven de una manera tan simétrica que es
sorprendente, no se tropiezan ni chocan entre ellos, son perfectos sus
movimientos.
Pero el
vídeo que más me emocionó es el de un niño que ante un tronco que estaba en
medio de la carretera y no dejaba pasar el autobús, él no tiene miedo e intenta
empujarlo, hasta que la gente que la ve como empuja mientras cae la lluvia,
deciden ir a ayudarle y así entre todos lo consiguen. En este vídeo se muestra
la satisfacción una vez que han trabajado juntos y lo han conseguido, sus caras
muestras gratitud, porque sus actos les han confirmado que en equipo se
consiguen siempre las cosas. El niño tiene el coraje y la confianza en que
puede hacer lo que se proponga, y eso se lo contagia al resto.
La
esencia de trabajar en equipo es que si uno trabaja conjuntamente se pueden
conseguir mejor las cosas que si trabajas en solitario.
Luego
Mariana nos contó un cuento sobre cuatro herramientas que se peleaban porque
cada una por separado quería realizar su trabajo, hasta que se dan cuenta que
en conjunto si pueden crear algo, pero para darse cuenta primero han tenido que
rivalizar y enfrentarse.
Posteriormente
nuestra profesora nos explicó un experimento que me sorprendió mucho: un
conjunto de personas con un coeficiente de inteligencia alto las juntan para
que hagan una tarea, pero lo hicieron mal. En este caso la inteligencia les
sirvió de poco, puesto que no supieron adaptarse a los demás y rivalizaron. Esa
misma tarea se la dieron a unos niños y la hicieron bien.
“Para
que cualquier grupo funcione lo más importante es el grupo humano”.
Vimos el vídeo de Ironman: un padre, coronel
retirado, que tiene un hijo discapacitado, y le motiva para llevar a hacer un
triatlón los dos juntos, 42 kilómetros caminando, 180 kilómetros en bicicleta y
3 kilómetros nadando. Es un vídeo realmente emotivo, donde se ve el esfuerzo y
la superación, y la alegría que transmiten los ojos del chico cuando llegan a
la meta. En pocos minutos que dura el vídeo se ven varios elementos: trabajo en
equipo, superación, motivación, amor, esfuerzo, la vida no es fácil pero sí es
gratificante si sabes aprovechar las oportunidades que te da la vida.

Después de haber visto este vídeo tan emotivo,
hicimos una dinámica de poner dos grupos, uno enfrente de otro, y hablar sobre
estar a favor o en contra de que la vida se base en la competitividad o se base
en simplemente hacer las cosas.
Todos
estábamos a favor de que la educación no debe basarse en competiciones, no
obstante, nos posicionamos, y cada grupo se posicionó donde le tocaba. No fue
fácil, pero si es cierto que hay muchas preguntas que uno se hace, como –si no
se compite, ¿uno renuncia a tener ambiciones?, ¿se puede disfrutar sin ser
competitivo? Aquellos que alegaban que la sociedad debía ser competitiva, nos
decían que todos estudiábamos para competir, para ponernos por encima de un
sector de la sociedad, o íbamos al gimnasio para estar más guapos que los
demás, y dio mucho jugo, se sacaron muchas conclusiones.
El
artículo “El mejor de uno mismo”, nos ayudó a poner varias ideas en claro. El
debate fue un poco difícil porque todos pensábamos que la competición no
conduce a nada, lo importante no es ganar, sino disfrutar en este caso el
proceso de aprendizaje, donde se interactúa y se convive con compañeros, que
nos hacen sentirnos bien, útiles y que contamos.
Si
viésemos la vida como una competición, las personas que nos rodean no son
entonces compañeros son competidores y rivales, y si son así, ¿por qué les
vamos a ayudar?
Y con
las competiciones llegan las clasificaciones, las etiquetas, en belleza,
deporte, dinero, estudios, etc., sin tener en cuenta el por qué esas personas
quedan excluidas de esas élites y son ninguneadas, que por cierto, somos la
gran mayoría.
Cuando
todo se convierte en rivalidad, empieza en la escuela y se extiende a todos los
aspectos de la vida. Es labor del profesional de la educación intentar ayudar a
que el alumno se acepte con sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Que sepa
que en esta vida no se trata de ganar, pues esto genera frustración, de lo que
se trata es de vivir, ¿por qué no se fomenta una vida plácida y feliz? No
interesa, lo que interesa es que los niños ya de bien pequeños aprendan a
competir, primero jugando al futbol, luego con las notas, luego con el físico,
cuando sale al mundo laboral acabará pisando a quien sea para conseguir un
puesto alto, y así hasta que un día se da cuenta que apenas a vivido, solo
sobrevivido en busca del dorado, que por supuesto nunca llega ni nunca llegará.
Yo
terminaría con la misma conclusión a la que alude el autor de este artículo:
“No se trata de ser el mejor de todos, sino el mejor de nosotros mismos”.
Ya hacia
el final, hicimos unos bailes y unas prácticas de coordinación. Primero hicimos
unas filas, del más alto al más bajo, luego el de más edad al de menos edad, y
así con varios elementos más.
Los
bailes fueron muy divertidos, e hicieron que nos relajásemos y pasásemos un
rato agradable.
Se
trataba de saber trabajar en coordinación.
Conclusión:
Conclusión:
¿Con qué
me quedo de la sesión de hoy?
Nos
queda un largo camino para aprender primero y enseñar después los valores
esenciales de esta vida y mientras no consigamos crear otro modelo social donde
se fomente el equipo y se reduzca la competitividad lo que veremos cuando miremos a los ojos de
la gente será una intensa ira mezclada con una gran tristeza.
En
nuestras manos está el dar nuestro pequeño granito y fomentar en nuestros
posibles alumnos todos aquellos valores que consideramos esenciales y evitar
sobre todo provocar la infelicidad, sino todo lo contrario, hacer que se
sientan bien, que sepan trabajar en equipo, que compartan, que no consideren la
vida que es una competición, así les habremos quitado un gran peso de encima,
les habremos quitado las cadenas de la presión social, y habremos conseguido
crear personas autónomas y fuertes, nada manipulables, y por lo tanto felices.
Los alumnos cuando trabajan con un equipo, las investigaciones demuestran que se implican más. Adquieren el concepto de responsabilidad, porque de su trabajo depende que el equipo funcione o no. Por ello se motivan más, se esfuerzan, cosa que les cuesta más cuando las actividades son individuales, porque no tienen la presión de nadie, la responsabilidad solo recae en ellos mismos, sin embargo, cuando es equipo se manifiestan claramente quienes trabajan y quienes no, y eso es un motivo importante para no quedar en evidencia.
Y así poco a poco van asumiendo sus funciones, apreciando sus avances, y sobre todo aprendiendo a escuchar las diversidades de opinión, diferentes pensamientos, algo esencial, porque eso es lo que se van a encontrar cuando salgan al mundo de los adultos.
Pero hay algo que no debemos descuidar, y esto lo aprendí muy bien este año cuando estudiamos los estilos de aprendizaje, con la profesora Francisca Valdivia. Los alumnos extrovertidos siempre poseen un carácter bueno para la vida: tolerancia, simpatía, etc., virtudes prácticas. Con estos alumnos hay que vigilar la pasividad, la superficialidad y el conformismo. Con los alumnos introvertidos, mucho más reflexivos que los extrovertidos gozan de la inadaptación dentro del grupo, aislamiento instintivo, del complejo de inferioridad y la timidez. Pero dentro del grupo esos factores tendrían que desaparecer creando un ambiente de trabajo óptimo.
Los alumnos cuando trabajan con un equipo, las investigaciones demuestran que se implican más. Adquieren el concepto de responsabilidad, porque de su trabajo depende que el equipo funcione o no. Por ello se motivan más, se esfuerzan, cosa que les cuesta más cuando las actividades son individuales, porque no tienen la presión de nadie, la responsabilidad solo recae en ellos mismos, sin embargo, cuando es equipo se manifiestan claramente quienes trabajan y quienes no, y eso es un motivo importante para no quedar en evidencia.
Y así poco a poco van asumiendo sus funciones, apreciando sus avances, y sobre todo aprendiendo a escuchar las diversidades de opinión, diferentes pensamientos, algo esencial, porque eso es lo que se van a encontrar cuando salgan al mundo de los adultos.
Pero hay algo que no debemos descuidar, y esto lo aprendí muy bien este año cuando estudiamos los estilos de aprendizaje, con la profesora Francisca Valdivia. Los alumnos extrovertidos siempre poseen un carácter bueno para la vida: tolerancia, simpatía, etc., virtudes prácticas. Con estos alumnos hay que vigilar la pasividad, la superficialidad y el conformismo. Con los alumnos introvertidos, mucho más reflexivos que los extrovertidos gozan de la inadaptación dentro del grupo, aislamiento instintivo, del complejo de inferioridad y la timidez. Pero dentro del grupo esos factores tendrían que desaparecer creando un ambiente de trabajo óptimo.