sábado, 26 de abril de 2014

COMPETENCIA: TRABAJAR EN EQUIPO

COMPETENCIA: TRABAJAR EN EQUIPO. 4 DE ABRIL





Mariana inició la clase preguntándonos qué elementos considerábamos necesarios para poder trabajar en equipo. Se hizo una lluvia de ideas: coordinación, innovación, motivación, igualdad, flexibilidad, igualdad, exclusión, consenso, buscar el interés común, resolución de problemas, justicia, comunicación, equidad, dificultades y reflexiones.
Hicimos una pequeña actividad de reflexión:
Durante tres minutos anotamos aquellas palabras o ideas que relaciono con el concepto de trabajo en equipo:
Enriquecimiento conceptual.
Retroalimentación.
Solidaridad.
Aprender a aceptar otras ideas.
Compromiso de cumplir las actividades del grupo.
Saber debatir y argumentar los propios criterios pero dando más importancia a la escucha de los demás.
Saber coordinar, autoconocerse para saber cómo trabajar mejor.
Luego en un grupo de cuatro personas compartimos las ideas. Coincidimos en cooperación, respeto, dispersión, eficacia, comprensión, buen rollo y comunicación.
No coincidimos en generosidad, paciencia y enriquecimiento conceptual.
Luego se hizo una reflexión individual de tres minuto sobre cómo me siento cuando trabajo en equipo:
Me siento mejor, sobre todo ahora que he conocido los diferentes estilos de aprendizaje he observado que soy bastante dependiente de campo, necesito que me vayan indicando lo que tengo que hacer.
Como llevo ya tres años trabajando en equipo, me doy cuenta que mi primera intención cuando entré era trabajar sola, pero con esta manera de aprender más dinámica, me ha venido muy bien, pues he aprendido a ser más solidaria, a saber afrontar los problemas en equipo. Pero me encuentro con un problema: ahora no se trabajar sola.
¿Qué funciona bien y por qué?
El aprender a respetar otras ideas y que te ayuda a autoconocerte porque te das cuenta de cuáles son tus puntos fuertes  y tus puntos débiles.
Funciona el hecho de que uno aprende a compartir, a ofrecer tu trabajo, a no competir y si compartir.
¿En qué tengo que avanzar y por qué?
Debo aprender a no depender tanto y saber que el trabajo en grupo no es sinónimo de no saber hacerlo de manera independiente.

Luego nos puso varios vídeos. Uno que me gustó mucho, que se ven unos pingüinos en un iceberg, unas hormigas que al hacer bulto no son succionadas, otro vídeo muestra a unos chinos que se mueven de una manera tan simétrica que es sorprendente, no se tropiezan ni chocan entre ellos, son perfectos sus movimientos.



Pero el vídeo que más me emocionó es el de un niño que ante un tronco que estaba en medio de la carretera y no dejaba pasar el autobús, él no tiene miedo e intenta empujarlo, hasta que la gente que la ve como empuja mientras cae la lluvia, deciden ir a ayudarle y así entre todos lo consiguen. En este vídeo se muestra la satisfacción una vez que han trabajado juntos y lo han conseguido, sus caras muestras gratitud, porque sus actos les han confirmado que en equipo se consiguen siempre las cosas. El niño tiene el coraje y la confianza en que puede hacer lo que se proponga, y eso se lo contagia al resto.
La esencia de trabajar en equipo es que si uno trabaja conjuntamente se pueden conseguir mejor las cosas que si trabajas en solitario.
Luego Mariana nos contó un cuento sobre cuatro herramientas que se peleaban porque cada una por separado quería realizar su trabajo, hasta que se dan cuenta que en conjunto si pueden crear algo, pero para darse cuenta primero han tenido que rivalizar y enfrentarse.
Posteriormente nuestra profesora nos explicó un experimento que me sorprendió mucho: un conjunto de personas con un coeficiente de inteligencia alto las juntan para que hagan una tarea, pero lo hicieron mal. En este caso la inteligencia les sirvió de poco, puesto que no supieron adaptarse a los demás y rivalizaron. Esa misma tarea  se la dieron  a unos niños y la hicieron bien.
“Para que cualquier grupo funcione lo más importante es el grupo humano”.
 Vimos el vídeo de Ironman: un padre, coronel retirado, que tiene un hijo discapacitado, y le motiva para llevar a hacer un triatlón los dos juntos, 42 kilómetros caminando, 180 kilómetros en bicicleta y 3 kilómetros nadando. Es un vídeo realmente emotivo, donde se ve el esfuerzo y la superación, y la alegría que transmiten los ojos del chico cuando llegan a la meta. En pocos minutos que dura el vídeo se ven varios elementos: trabajo en equipo, superación, motivación, amor, esfuerzo, la vida no es fácil pero sí es gratificante si sabes aprovechar las oportunidades que te da la vida.




 Después de haber visto este vídeo tan emotivo, hicimos una dinámica de poner dos grupos, uno enfrente de otro, y hablar sobre estar a favor o en contra de que la vida se base en la competitividad o se base en simplemente hacer las cosas.
Todos estábamos a favor de que la educación no debe basarse en competiciones, no obstante, nos posicionamos, y cada grupo se posicionó donde le tocaba. No fue fácil, pero si es cierto que hay muchas preguntas que uno se hace, como –si no se compite, ¿uno renuncia a tener ambiciones?, ¿se puede disfrutar sin ser competitivo? Aquellos que alegaban que la sociedad debía ser competitiva, nos decían que todos estudiábamos para competir, para ponernos por encima de un sector de la sociedad, o íbamos al gimnasio para estar más guapos que los demás, y dio mucho jugo, se sacaron muchas conclusiones.
El artículo “El mejor de uno mismo”, nos ayudó a poner varias ideas en claro. El debate fue un poco difícil porque todos pensábamos que la competición no conduce a nada, lo importante no es ganar, sino disfrutar en este caso el proceso de aprendizaje, donde se interactúa y se convive con compañeros, que nos hacen sentirnos bien, útiles y que contamos.
Si viésemos la vida como una competición, las personas que nos rodean no son entonces compañeros son competidores y rivales, y si son así, ¿por qué les vamos a ayudar?
Y con las competiciones llegan las clasificaciones, las etiquetas, en belleza, deporte, dinero, estudios, etc., sin tener en cuenta el por qué esas personas quedan excluidas de esas élites y son ninguneadas, que por cierto, somos la gran mayoría.
Cuando todo se convierte en rivalidad, empieza en la escuela y se extiende a todos los aspectos de la vida. Es labor del profesional de la educación intentar ayudar a que el alumno se acepte con sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Que sepa que en esta vida no se trata de ganar, pues esto genera frustración, de lo que se trata es de vivir, ¿por qué no se fomenta una vida plácida y feliz? No interesa, lo que interesa es que los niños ya de bien pequeños aprendan a competir, primero jugando al futbol, luego con las notas, luego con el físico, cuando sale al mundo laboral acabará pisando a quien sea para conseguir un puesto alto, y así hasta que un día se da cuenta que apenas a vivido, solo sobrevivido en busca del dorado, que por supuesto nunca llega ni nunca llegará.
Yo terminaría con la misma conclusión a la que alude el autor de este artículo: “No se trata de ser el mejor de todos, sino el mejor de nosotros mismos”.



Ya hacia el final, hicimos unos bailes y unas prácticas de coordinación. Primero hicimos unas filas, del más alto al más bajo, luego el de más edad al de menos edad, y así con varios elementos más.
Los bailes fueron muy divertidos, e hicieron que nos relajásemos y pasásemos un rato agradable.
Se trataba de saber trabajar en coordinación.

Conclusión:
¿Con qué me quedo de la sesión de hoy?
Nos queda un largo camino para aprender primero y enseñar después los valores esenciales de esta vida y mientras no consigamos crear otro modelo social donde se fomente el equipo y se reduzca la competitividad  lo que veremos cuando miremos a los ojos de la gente será una intensa ira mezclada con una gran tristeza.
En nuestras manos está el dar nuestro pequeño granito y fomentar en nuestros posibles alumnos todos aquellos valores que consideramos esenciales y evitar sobre todo provocar la infelicidad, sino todo lo contrario, hacer que se sientan bien, que sepan trabajar en equipo, que compartan, que no consideren la vida que es una competición, así les habremos quitado un gran peso de encima, les habremos quitado las cadenas de la presión social, y habremos conseguido crear personas autónomas y fuertes, nada manipulables, y por lo tanto felices.
Los alumnos cuando trabajan con un equipo, las investigaciones demuestran que se implican más. Adquieren el concepto de responsabilidad, porque de su trabajo depende que el equipo funcione o no. Por ello se motivan más, se esfuerzan, cosa que les cuesta más cuando las actividades son individuales, porque no tienen la presión de nadie, la responsabilidad solo recae en ellos mismos, sin embargo, cuando es equipo se manifiestan claramente quienes trabajan y quienes no, y eso es un motivo importante para no quedar en evidencia. 
Y así poco a poco van asumiendo sus funciones, apreciando sus avances, y sobre todo aprendiendo a escuchar las diversidades de opinión, diferentes pensamientos, algo esencial, porque eso es lo que se van a encontrar cuando salgan al mundo de los adultos.
Pero hay algo que no debemos descuidar, y esto lo aprendí muy bien este año cuando estudiamos los estilos de aprendizaje, con la profesora Francisca Valdivia. Los alumnos extrovertidos siempre poseen un carácter bueno para la vida: tolerancia, simpatía, etc., virtudes prácticas. Con estos alumnos hay que vigilar la pasividad, la superficialidad y el conformismo. Con los alumnos introvertidos, mucho más reflexivos que los extrovertidos gozan de la inadaptación dentro del grupo, aislamiento instintivo, del complejo de inferioridad y la timidez. Pero dentro del grupo esos factores tendrían que desaparecer creando un ambiente de trabajo óptimo.






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