lunes, 21 de abril de 2014

OÍR DEPRISA



OÍR DEPRISA. 28 DE MARZO

He querido empezar este blog con el artículo de Miguel Santos Guerra porque me parece muy interesante, creo que ha utilizado un lenguaje sencillo  en el que explica muy bien como los seres humanos tienen la dificultad de escucharse con atención.






Vivimos un momento donde la persona por no escuchar no escucha ni su propio yo, más pendientes de hacer cosas, que al final se traduce en hacer nada, en dejar pasar el tiempo sin pensar, sin reflexionar, actuar pensando en el propio interés.
Ante una sociedad individualizada, el "otro" se convierte en alguien lejano, extraño. La confianza nunca llega a cuajar, porque no se le da el tiempo preciso ni el contexto para poder desarrollarse. Y uno se convierte único y exclusivo de su propia vida, y deja de escuchar, deja de preocuparse por la vida de los demás, la vida gira a su alrededor. Podríamos estar hablando de una sociedad egoísta, y sin embargo, a mi parecer no se trata de eso, al fin y al cabo, somos producto de unos intereses, intereses muy fuertes que nos han manipulado, transformado, por lo que somos producto de sus objetivos. 
Porque al final, cada uno de nosotros nos sentimos solos, vacíos, y no sabemos conscientemente por qué, pero el origen es ese desarraigo social, donde no sabemos cómo interaccionar, donde nos sentimos fuera de lugar.
De ahí la labor de los educadores de enseñar esos valores fundamentales en el niño, que él sepa lo que significa la amistad, el compañerismo, la camaradería, la solidaridad, etc. Porque sin estos valores, lo que estamos generando es una sociedad vacía, vacía de contenidos, llena de muchas cosas, pero vacía de valores, motivo de esta creciente infelicidad que viven hasta los propios niños.
Desarrollar la inteligencias emocional es fin básico para padres, y personal educativo, sin esto, vamos derechos a una sociedad vacía, y llena de personas infelices y frustradas.
Como bien dice Miguel Santos, los padres temen dejar ese espacio que tanto necesitan los adolescentes y utilizan el consejo o la imposición y ahí se rompe el diálogo, y el adolescente que se encuentra en un momento donde más ansía hablar ve que no puede hacerlo con sus padres porque siente que no es escuchado y los padres que necesitan que sus hijos les cuenten ven que éstos no lo hacen y se crea un ambiente de frustración que genera un mal ambiente.



Pero esto es como el pez que se muerde la cola, las personas no escuchan, pero necesitan hablar, entonces se crea como un ambiente donde todo el mundo quiere hablar, y nadie quiere escuchar, y como vemos en los debates de la televisión, acaban por gritarse unos a otros más pendientes de lo que dicen que de escuchar.
La escucha es un arte, que solo unos pocos saben valorar, ¿pero quién tiene la culpa de que suceda esto? ¿Es algo que interesa que suceda? A mi parecer pienso que esta sociedad está tan manipulada por los medios, que no quiere sujetos reflexivos, serenos, que sepan mantener una conversación, y con esto no le estoy pasando la pelota al capitalismo, aunque en cierta manera es uno de los más interesados en generar personas en cadena, como una fábrica, que repitan los mismos actos, compren las mismas cosas y se comporten de la misma manera.
Al ser humano se le están dando las suficientes armas para saber ser autónomo y saber apreciar el conocimiento ajeno, y sin embargo no lo está haciendo, ¿cómo es posible que en un momento donde tantos teléfonos se están vendiendo la gente se sienta más sola qué nunca? Paradójico, pero cierto, es más, el gran hobby de los ciudadanos es hablar por el móvil, y digo hablar y no escuchar, y mientras las multinacionales se forran vendiendo estos aparatitos que por cierto cada año cambian de formato.



Mariana, posteriormente habló del lenguaje no verbal, más importante que el lenguaje verbal, porque nos da mayor información. Una persona puede mentirnos con sus palabras pero sus gestos nunca mienten, son muy aclaratorios.
Y Mariana para explicarnos esto nos puso un vídeo de Tricicle, “Sanitarios Trucho”, donde vemos a tres hombres como sin decir una sola palabra, solo con objetos y con su cuerpo  nos pueden hacer reír, un claro ejemplo de lenguaje no verbal.



La comunicación está en la raíz de nuestra sociedad. Es una pena que justo lo que nos identifica como seres humanos no sepamos darle el valor que tiene.
Ahora nos vamos a centrar en un artículo de José Antonio Marina: “Es conveniente enseñar filosofía en las escuelas”.

Este escritor fue el impulsor de La Escuela de Padres. 





Ante la asignatura “Educación para la ciudadanía” y el acuerdo del Gobierno de no incorporarla a la LOMCE, este hombre comenta que se hizo un ataque brutal contra ella sin ni siquiera haberse molestado en informarse de que trataba, cuál era su contenido real. La Iglesia llegó a decir que la escuela no tenía competencias para enseñar moralidad. A lo que entonces se presupone que la Iglesia lo que quiere es que la escuela solo de los contenidos básicos de memoria y nada de profundizar en lo realmente importante, los Derechos Humanos, eso se lo dejamos a ellos.
La Educación se basaba en dos aspectos: la obediencia y el sentido del deber y se dejaba fuera la libertad y el pensamiento crítico. Con las generaciones posteriores, más rebeldes, recuperaron estos dos últimos conceptos, pero perdieron los dos primeros, creándose una sociedad más permisiva. Dice este escritor que es necesario recuperar estos cuatro elementos porque no se puede vivir solo de libertad si no estamos dispuestos a asociar este concepto también con normas éticas, con valores.
Según dice Merina, la educación tiene dos funciones: una es la instrucción y la otra es la formación de carácter. A mi parecer esto es muy interesante, porque de lo que se trata es de desarrollar en el alumno la capacidad de saber enfrentarse a los problemas que inevitablemente va a tener a lo largo de su vida. Ahora se sabe que el miedo se aprende, esto a mi parecer es fascinante, puesto que durante mucho tiempo pensé que el miedo era innato en nosotros, entonces si el miedo se aprende, también podemos aprender a ser valientes. Esto es muy importante, porque si todos los profesionales de la educación tuviesen esa visión, ayudarían a que los niños, adquiriesen esa destreza de saber valerse por sí mismos sin miedo, y si a una persona le quitas el miedo, posiblemente verá la vida menos difícil, y ganará en confianza para saber convivir en el medio social. Y esto sucede de igual manera con el pesimismo, la vulnerabilidad, etc.
Como bien dice este autor, hay que preocuparse no de los problemas que sufra una persona sino de fomentar sus fortalezas.




Se está dando un alto porcentaje de violencia en las escuelas, y las chicas están de nuevo sufriendo actitudes machistas por parte de los compañeros, pero lo preocupante, es que las chicas lo ven normal, les gusta que sus novios les controlen como vestirse o quien puede o no hablarles. Es un tema muy preocupante. Pero es por esa percepción que tienen de su físico, tener un cuerpo muy sexual les da poder a ojos de los chicos, así que se operan y se engrandecen los pechos, creyendo que así dan una imagen sumisa pero que en el fondo es todo lo contrario. Al final son víctimas de una sociedad manipuladora y manipulable.
Es muy interesante cuando este autor comenta, en relación a la inteligencia emocional, que los hombres son distintos que las mujeres, por ejemplo, éstas tienen un mayor interés social, las mujeres se sienten muy cómodas en las conversaciones de pareja mientras que los chicos ahí se sienten más torpes.




Ya para finalizar este artículo, el comentario que hace sobre el aburrimiento me ha ayudado a entender muchas cosas. El animal cuando no tiene nada que hacer duerme pero nosotros permanecemos despiertos, y llega esa situación de vacío donde no hay estímulos. Los niños deben aprender a aburrirse, sino puede generar ansiedad, una constante búsqueda de estímulos, y hay que tener mucho cuidado porque de ahí a la droga, la cual proporciona estímulos inmediatos tiene los pies muy pequeños.




En clase se habló de este artículo, y llegamos a varias conclusiones: la motivación sirve para motivarnos a nosotros mismos y a los demás. En el mundo moderno, la calidad de la comunicación es la calidad de la vida.

Mariana nos manda que nos reunamos por grupos y hagamos una especie de teatro donde se muestra el lenguaje verbal y el lenguaje no verbal en una situación del aula, una que esté bien y otra que esté mal.
Entre los grupos destacaría por ejemplo, uno que optó por representar el lenguaje no verbal a través de la violencia, entre compañeros de clase, y como lenguaje verbal, ese mismo problema lo solucionan pero con diálogo, y terminan diciendo que la violencia no lleva a ninguna parte.
Otro grupo realiza como un trabajo en grupo, y hablan, se comunican entre ellos, y así se produce la retroalimentación. Como lenguaje no verbal, ellos nos destacan la manera de sentarse, uno está como echado en la silla, lo que denota desinterés, otro está sentado con las piernas juntas y un poco inclinado hacia delante, lo que muestra una actitud positiva para aprender, etc.
Otro grupo realiza una reunión de padres con el profesor. La niña es rebelde. El padre aparece hablando por el móvil lo que denota falta de interés, esto sería lenguaje no verbal, falta de comunicación entre los padres, apenas se miran, y no buscan una solución conjunta ante el problema de la hija.
En el lenguaje verbal, ya si se da comunicación entre los padres, e intentan encontrar junto con el profesor una solución para averiguar por qué la niña está tan rebelde.
Terminamos la clase con una breve conclusión:
Cualquier situación de formación es muy importante. A veces pensamos que tenemos que hacer grandes cosas y a veces son los pequeños detalles los que sí realmente son importantes y llegan realmente a los alumnos.
Posteriormente unos compañeros de clase nos enseñaron a etiquetar los blogs.

Conclusión:
No todos los problemas que vivimos son causados por una mala comunicación pero para resolver o mejorar una gran parte de ellos, necesitamos comunicarnos efectivamente.
Para que se de comunicación tenemos que saber escuchar y valorar lo que nuestro interlocutor nos quiere contar. Es importante saber contactar con la otra persona. Y para ello es importante estar atentos a las palabras, gestos, necesidades e intereses de la otra persona.
Si esto no sucede, hablamos, no comunicamos y los resultados son superficiales.
Es importante saber diferenciar entre oír y escuchar. Oír es captar el sonido, las palabras que se dicen, escuchar es entender el significado de esas palabras, comprender lo que el otro quiere decir.
Saber escuchar no tiene nada que ver con la inteligencia, no es algo con lo que nacemos, ni es una característica que se tiene o no se tiene, es una habilidad que siempre se puede aprender o mejorar.
El momento que vivimos, es un momento donde las personas no escuchan, ¿por qué? Son varios los motivos: empezamos a pensar en lo que queremos contestar antes de que la otra persona termine de hablar, no ponemos atención, porque estamos pensando en otra cosa, no tenemos paciencia, no le damos importancia a la persona que nos está hablando, etc.
Como futuros pedagogos, deberemos tener siempre presente este problema social, para intentar de alguna manera minimizarlo, para que las personas sean más felices, ya que la comunicación es nuestra herramienta para mostrar nuestros sentimientos, sin ella nos convertiremos en personas tristes y frustradas.
La comunicación entra en el campo de los valores. Precisamente cuando hay problemas de comunicación se comienza a apreciar que cuando hay una buena comunicación puede conducir a una vida feliz y plena.
Comunicar no significa emitir mensajes, para eso están  los medios de información, al contrario, al entablar un diálogo con los demás, tenemos la oportunidad de conocer su carácter y manera de pensar, sus preferencias y necesidades, aprendemos de su experiencia, etc., es decir, conocemos a las personas y desarrollamos nuestra capacidad de comprensión. Sólo así estaremos en condiciones de servir al enriquecimiento personal de las personas que nos rodean.













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