jueves, 13 de marzo de 2014

EL PERSONAL DOCENTE EN BUSCA DE NUEVAS PERSPECTIVAS


EL PERSONAL DOCENTE. SIETE DE MARZO







El siete de marzo hablamos sobre el texto "El personal docente en busca de nuevas perspectivas".
Empezamos hablando de las competencias, y entre ellas: aprender a vivir juntos.




Los maestros educan con un lenguaje verbal pero también con un lenguaje no verbal, es decir, el alumno aprende más de lo que ve en el maestro más de lo que este puede decirle.
Percibimos que nos estamos quedando sin suficientes maestros, que se están produciendo recortes en la educación, y volvemos como etapas pasadas a tener aulas de muchos alumnos con un solo profesor. Y esto es difícil, porque el profesional se va a encontrar indefenso para afrontar los problemas diarios, le va a resultar mucho más difícil conocer a sus alumnos con lo que su estilo de enseñanza no va a poder habituarse a los diferentes estilos de aprendizaje de cada alumno, porque no tendrá tiempo para ello, y al final se convertirá en una clase homogeneizada, donde la educación será la misma para todos, sin conocer las necesidades reales de cada uno.



En un texto que Mariana nos leyó, y no recuerdo el nombre, decía que para mejorar la calidad de la educación hay que empezar por mejorar la contratación, la formación, la situación social y las condiciones de trabajo del personal docente, porque éste no podrá responder a lo que de él se espera si no posee los conocimientos y las competencias, las cualidades personales, las posibilidades profesionales y la motivación que se requieren".
Esto trajo muchas dudas: ¿ Cambiaría algo mejorar la contratación?¿ Mejoraría el Sistema Educativo? Sin embargo sí estábamos de acuerdo que es muy importante la Formación Permanente y entender la Formación Inicial de cada docente.
Para un profesor, la Formación Permanente es esencial puesto que la sociedad cambia, cambian sus individuos, surgen nuevos problemas y nuevas situaciones, las nuevas tecnologías están haciendo que la información circule a velocidades insospechadas. A veces incluso los propios alumnos saben más de ciertas cosas que los propios profesores, por ello, deben estar en continua formación, para saber como afrontar todos los retos que se le pueden ir colocando diariamente, y también porque con quienes tratamos es con personas, a nuestro parecer, lo más fascinante que podemos tratar.
 Somos sujetos distintos, que abarcamos muchas inteligencias, y los profesionales de la educación deben formarse en la educación del ser humando abarcando todo lo que puedan, puesto que cuanto más se preparen ellos mejor educarán a los alumnos, y estos más felices serán, pero no me refiero a una formación simplemente académica, me refiero a una formación donde se integren valores esenciales, como inculcar la solidaridad entre compañeros, entre profesores, valores que al fin y al cabo van a establecer las relaciones interpersonales e intrapersonales, que no se deben dejar en el olvido. La inteligencia emocional es la base de que un alumno sea feliz, y el profesor debe saber como utilizar esta herramienta.



Mariana preguntaba: ¿Pero que son buenos o malos profesores? Hasta hace no mucho, los alumnos se limitaban a acatar las normas de la escuela. Hoy no es así. La escuela se abre para que el alumno pueda participar, intervenir, que conozca la dinámica de la escuela, que se establezcan vínculos de unión con los profesores, que las familias participen en la preparación de sus hijos, y que se genere un equipo donde la base esencial sea que el niño logre llegar a una autonomía que le convierta en un futuro adulto feliz y maduro.
Para que el niño adquiera el saber (autonomía, creatividad y curiosidad intelectual) el profesor debe dejar un cierto espacio entre él y los alumnos para que así éstos adquieran la capacidad de saber ser críticos, de saber reflexionar y poder así elegir lo que está bien de lo que está mal, lo que les conviene de aquello que no es bueno para ellos.
Un buen profesor debe ante todo poseer cualidades humanas, no sólo de autoridad, sino también de empatía, paciencia y humildad. Ante todo somos personas, y uno no se convierte en profesor cuando entra en el aula, es profesor antes, durante y después de realizar su trabajo. La única diferencia es que mientras está fuera del ámbito escolar cambia simplemente de roles, pero sigue siendo maestro, sigue sintiendo que lo que hace tiene un sentido especial para él.
¿Puede mejorar la calidad del profesorado? Quién hace la ley desconoce la realidad educativa. Pero siempre ha pasado eso. Cada vez que se ha instaurado una nueva ley educativa los docentes no eran informados, no sabían muchas de las leyes para qué servían. Cuando se instauró en 1970 la Ley General de Educación, los profesores no entendían que era una Evaluación Inicial o una Evaluación Continua. ¿Quién hace las leyes? Y yo me pregunto, cómo es posible que siga sucediendo algo así? Como es posible que se sigue castigando a la Educación y no se la tome en serio?
Cuando se planteó la calidad educativa, hubo centros que se sumaron a la propuesta y gente que se ofendía por tener que pagar algo más, y era precisamente la gente que más se involucraba en hacer bien su trabajo y cooperar con lo que fuera.
Entonces, surge una pregunta: ¿Qué tipo de incentivos debemos utilizar con los docentes? Y llegamos a la conclusión que la economía no es lo primordial. Las mejores recompensas están en los alumnos.
Aquí nuestra profesora Mariana nos recomendó un libro: Maina, J.A. Los secretos de la motivación.
Nos movemos por varias necesidades: motivación, bienestar personal, interacción con los demás, deseo de auto-realización (quiero ser un buen pedagogo porque creo que puedo ayudar).
En los estudios, se ha demostrado que los incentivos van bien para las tareas mecánicas, pero si la tarea pide reflexión, los incentivos bloquean esa capacidad.

Reflexión personal:

Esta clase me ha aportado varias cosas a mi parecer muy interesantes.
Lo que un profesor aporta, no se ve a simple vista, el trato con las personas no se aprecia como si de algo material se tratase, sino que además se necesita tiempo para ver los resultados, sin embargo, es muy gratificante, tanto, que no hay cantidad económica que supere esa gratificación.
Proporcionar felicidad en un niño, ver una sonrisa, percibir que el niño se siente que pertenece al aula, eso es maravilloso, y si además vemos que va aprendiendo, que interacciona, que empieza a saber como solucionar los problemas de manera autónoma, eso es la mayor satisfacción de un profesor, porque ve que su trabajo está dando sus frutos, que ha merecido la pena.
Y esa es la auténtica finalidad pedagógica, y todo lo demás es secundario, a pesar que las leyes entren y salgan y nadie sepa al final para que sirven, pese a todo eso, lo esencial es el ser humano y su derecho a saber ser crítico con lo que le rodea.
El profesor debe tener confianza y autoestima, para que así pueda transmitírsela a los alumnos. Sin esas herramientas no se podrá avanzar.
Actualmente hay mucha tensión, resultado de las transformaciones sociales y las nuevas exigencias que estas traen. El acceso a la información, los nuevos cambios en los modelos familiares, la presencia de personas de otros países son algunas de las características a las que se tiene que enfrentar el Sistema Educativo. Y muchos docentes sienten que se mueven en arenas movedizas, sin referentes, sin ayudas, desorientados, y en muchos casos hasta decepcionados por el poco apoyo que reciben de las Administraciones.
Ser profesor no es una tarea fácil, nunca lo fue, y no basta con tener vocación, también implica tener conocimiento, habilidades y capacidad para dirigir a los alumnos, donde exista el respeto y el aprendizaje.
Pero, a mi parecer, aunque es un trabajo agotador, con muchas incertidumbres, cuando hablo con algún docente, suelen comentarme que el estar en el aula con sus alumnos, regalándoles poco o mucho conocimiento les aporta una gran satisfacción, les enorgullece ver que la mayor parte de lo que saben los alumnos es porque de ellos lo han adquirido.




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