viernes, 16 de mayo de 2014

EL CONFLICTO EN LA EDUCACIÓN




9 de mayo
EL CONFLICTO EN LA EDUCACIÓN




Empezamos la clase haciendo una tarea individual consistente en responder a una serie de preguntas sobre la “Gestión de Conflictos”.
 Se nos pregunta sobre qué palabras relaciono con conflictos, a lo que yo puse: problema, caos, dificultad, aprendizaje desde el vehículo del conflicto, malestar, transición, orgullo, etc.
En un grupo de tres miramos las palabras en las que habíamos coincidido, y destacamos: problema, dificultad, agresión, y no coincidimos en guerra, pelea, rebelde, lucha, falta de respeto, etc.
Cuando tengo un conflicto, primero pienso para poder desarrollar unos razonamientos, no para convencer a la otra persona, sino para que comprenda que hay más maneras de pensar, y no por coincidir en esas ideas tiene que generarse tensión.
Desde el conflicto aprendemos, aprendemos a saber respetar otras opiniones, aprendemos que muchas veces todo es relativo, etc.
Siempre me ha funcionado el saber escuchar, aunque reconozco que me ha llevado tiempo de entrenamiento, pero ahora le doy más importancia a lo que los demás me puedan enseñar que a lo que diga yo. Si percibo que la otra persona no me escucha o cierra la conversación, entonces entiendo y acepto que esa persona no está preparada para establecer una conversación.
Debo corregir, eso si mis emociones en las discusiones. Depende de mis estados de ánimo pero reconozco que si la otra persona se quiere auto-imponer eso me afecta y me pone nerviosa, y reconozco que eso debo controlarlo.

¿Pero, por qué surgen los conflictos?  Es algo innato al ser humano. Vivir en sociedad siempre produce roces.
Hasta no hace mucho, se pensaba que ante una situación de conflicto, lo mejor era suprimirlo, evitarlo. Pero actualmente se sabe que éste es fundamental para avanzar en la vida, y si no hay conflicto no hay avance.
Cuando hablamos de conflictos, es importante hablar de los conflictos  cognitivos. Nos referimos al aprendizaje, a una lucha interna, a una estructuración que realizamos nosotros  mismos.
El conflicto está en la misma base del aprendizaje. Si sabemos gestionarlo, aumenta la creatividad, se convierte en un reto para las propias capacidades, lucha por innovarse.


El conflicto empieza porque hay  necesidades diferentes. No es un hecho puntual, sino que es un proceso:
·         Necesidades diferentes.
·         Problema.
·         Dinámica del conflicto.
·         Factores que aumentan el conflicto.
·         Crisis.

Vimos una serie de videos muy interesantes, sobre la manera de afrontar los problemas entre padres e hijos.
El primero fue un monólogo de Goyo Jiménez, donde expone situaciones me imagino que ha vivido o visto cuando los padres daban cachetes o bofetadas por cualquier cosa a los niños. Usando el humor reflejaba muy bien esa realidad que aún hoy se da en la educación de muchos niños.
 Aun se sigue pensando que una bofetada a tiempo siempre es buena.
A mi parecer pienso que sería necesario que se diesen más escuelas de padres, donde se les orientase sobre cómo educar a sus hijos sin necesidad de utilizar la violencia. Una bofetada no es solo eso, es un referente para el niño, le estamos enseñando que los problemas solo tienen una vía que es la agresión, y obviamos instrumentos mucho más valiosos como son la comunicación, la retroalimentación, no solo se equivoca el niño, nosotros también cuando ejercemos un poder nocivo para el niño.
Otro vídeo “La Chancla”. Una zapatilla que siempre está disponible a la hora de pegar a un niño. Aquí se ve claramente que en el proceso del conflicto se han saltado todos los pasos y la situación rompe directamente en la crisis. No ha habido ningún elemento de prevención. El niño recibe agresiones sin opción a poder defenderse, ni hay diálogo ni nada. Se le está tratando como a un animal, pero a los animales tampoco se les pega, a lo más es a adiestrarlos pero jamás pegarlos.
A veces caemos en el error de que queremos conseguir los objetivos utilizando elementos agresivos.


No debemos nunca evitar un conflicto, ya se trate de un problema entre compañeros, de pareja, etc. Es mejor hacer frente e intentar buscar una solución, porque cuando lo que hacemos es taparlo o evitarlo, al final este va haciéndose cada vez más grande, y por lo tanto más difícil de resolver.
“Hay que ser suaves con las personas y duros con el problema”.

ACTITUDES ANTE EL CONFLICTO:

RELACIÓN +                                                        OBJETIVOS +
Cooperación                                              Competición
Negación                                                   Yo gano, tú pierdes
Gano yo ganas tú


RELACIÓN -                                                           OBJETIVOS -
Acomodación                                              Evasión
Yo pierdo, tú ganas                                     Yo pierdo tú pierdes

Si para mí el objetivo es importante pero la relación con la otra persona no es importante, se produce la competencia. Entonces yo gano y tú pierdes.
Cuando los objetivos que tengo no son tan importantes, sin embargo la relación que tengo es importante, se produce acomodación, yo pierdo, tú ganas.
Cuando los objetivos no importan y la relación tampoco, se produce cooperación-negación. Yo gano, tú ganas.
La relación  no me importa, los objetivos, los objetivos no son importantes, se produce la evasión, no entra en guerra nadie.
Cuánto más importante es la relación, mayor cooperación tiene que haber.
Ante la competición, lo que quiero es conseguir mis metas y no importa si tengo que pasar por encima de otros para conseguirlo.
El modelo de la cooperación, es al que tenemos que tender, gano yo pero también gana el otro, no solo importan las metas sino que también importan las relaciones y ya finalmente estaría la negociación, se trata de que ambas partes ganen en lo fundamental, si una de las dos partes se va con la sensación de que no ha ganado en lo fundamental entonces estaríamos hablando de competición o acomodación.

En la acomodación, la persona con tal de no generar tensión a su alrededor cede y no hace valer sus derechos hasta que o bien se destruye a si misma o acaba por explotar y destruye a la otra persona o personas.
Con la evasión lo que hacemos es mirar para otro lado cuando se nos presenta un conflicto, pero es un error puesto que éste no desaparece, al contrario, no lo hará hasta que no le pongamos una solución.
Dinámica:
“El caso de las quince vacas”.
Mariana nos entrega unos papeles a grupos de tres personas, donde uno hace el papel de ganadero que quiere vender sus vacas, y hay dos compradores.
Aquí sale el sentido de la competición, hay que preguntar por los intereses, necesidades de la persona que compra.
¿Para qué lo quieren? Se puede negociar por posturas, no me alejo del precio, y se puede negociar por intereses, aquí se intenta llegar a un acuerdo.
Cuando hablamos de necesidades basadas en la competición, los participantes son adversarios, el objetivo es la victoria, se desconfía del otro. Cuando las necesidades se basan en la cooperación, se establece una relación amistosa, el objetivo es el acuerdo, se confía en el otro.
La negociación es mucho más fructífera desde la confianza.
Ante un papel que nos dio para que rellenásemos de manera individual sobre la gestión de conflictos, se nos pregunta sobre qué palabras relaciono con conflictos, a lo que yo puse: problema, caos, dificultad, aprendizaje desde el vehículo del conflicto, malestar, transición, orgullo, etc.
En un grupo de tres miramos las palabras en las que habíamos coincidido, y destacamos: problema, dificultad, agresión, y no coincidimos en guerra, pelea, rebelde, lucha, falta de respeto, etc.
Cuando tengo un conflicto, primero pienso para poder desarrollar unos razonamientos, no para convencer a la otra persona, sino para que comprenda que hay más maneras de pensar, y no por coincidir en esas ideas tiene que generarse tensión.
Desde el conflicto aprendemos, aprendemos a saber respetar otras opiniones, aprendemos que muchas veces todo es relativo, etc.
Siempre me ha funcionado el saber escuchar, aunque reconozco que me ha llevado tiempo de entrenamiento, pero ahora le doy más importancia a lo que los demás me puedan enseñar que a lo que diga yo. Si percibo que la otra persona no me escucha o cierra la conversación, entonces entiendo y acepto que esa persona no está preparada para establecer una conversación.
Debo corregir, eso si mis emociones en las discusiones. Depende de mis estados de ánimo pero reconozco que si la otra persona se quiere auto-imponer eso me afecta y me pone nerviosa, y reconozco que eso debo controlarlo.
Vimos un vídeo muy interesante sobre William Ury: “Negociación”, que nos mostró una visión muy positiva para avanzar juntos a la hora de solucionar problemas.



Ante una situación difícil, en lugar de atacar al otro bando, pasas del lado de la otra persona para atacar el problema en conjunto.
Se trata como él dice: “construirles un puente de oro”, es decir, en la negociación para aplicarlo de manera positiva, ¿cómo construyes un puente para avanzar juntos hacia una solución de convivencia mutua? ¿cómo haces que sea lo más fácil posible que el otro bando diga sí?
La historia de Steben Spelberg fue muy interesante. Él de niño recibía abusos de un compañero mayor. Y él no sabía cómo poner remedio a esto. Estaba haciendo una película sobre nazis y decidió invitarle a que participase en ella. En un principio el niño se negó pero al final acabó aceptando, es más, acabó convirtiéndose en un gran amigo.
Lo que hizo Spelberg fue pasarse al lado del abusador, intentar conocer sus necesidades, las carencias que le llevaban a comportarse así, y le funcionó.
En otra ocasión tuvo una reunión con Hugo Chávez. No iba a ser fácil. Siempre acompañado con muchas personas pendientes siempre de sus necesidades.
Ante un comentario que le hizo y no le gustó, Hugo Chávez opta por enfurecerse, pero él no discute, no reacciona a sus impulsos agresivos, para este hombre la clave está en escuchar, en superar el “no”.
Según él, lo importante es construir un puente de oro a tu oponente para que lo cruce. Uno de los mayores poderes que tenemos es el de no reaccionar.
Intentar reaccionar con alguien que está enfadado no sirve para nada, pero si lo escuchas y el escuchar es una de las artes clave de la negociación, entonces quizás entren en razón y finalmente puedan escucharte.
Al final, se hicieron amigos, e incluso Chávez lo invitó a ir a su rancho.
La transformación fue inmediata, por el poder de no reaccionar, el poder de escuchar.

Conclusión:
Personalmente considero que el conflicto es la auténtica arma para aprender. Cuando dialogamos con personas que son afines a nosotros, podemos aprender, por supuesto, podemos sentirnos más a gusto, pero caemos en la comodidad, puesto que no hay tensión. La tensión no es mala si se sabe controlar.
Por supuesto que esto no es posible hacerlo con todo el mundo, tiene que darse con personas que estén dispuestas a compartir sus ideas sin alterarse, que tengan capacidad de pensar también en otros puntos de vista.
Desde otras perspectivas, uno se ve obligado a pensar, a razonar lo que el otro dice, porque si no  ya no se puede mantener el diálogo, esto es lo bueno del conflicto, que te hace reflexionar. Cuando lo que se da es justo la permanencia de la misma idea, esto genera tranquilidad, pero también inamovilidad, porque no se da opción a que surjan nuevas ideas.
Por eso, la técnica que se está llevando a cabo en el sistema educativo, de establecer una enseñanza donde los alumnos trabajan en equipo, es una buena idea, porque aprenden a escuchar, a respetar las ideas ajenas, a aprender a rebatirlas con argumentos, y a que cada uno tiene su propia opinión.
Trabajar en grupo, es un entrenamiento, puesto que de adulto va a tener que hacerlos, y si ya de niños se les enseña a interactuar en trabajos, donde tienen que solucionar problemas conjuntamente, cuando se hagan adultos y se vean trabajando en equipo ya tendrán una base firme para saber que jamás nadie debe imponerse y que la escucha es un elemento esencial para que las cosas te vayan bien en esta vida.









No hay comentarios:

Publicar un comentario