9 de mayo
EL CONFLICTO EN LA EDUCACIÓN
Empezamos
la clase haciendo una tarea individual consistente en responder a una serie de
preguntas sobre la “Gestión de Conflictos”.
Se nos pregunta sobre qué palabras relaciono
con conflictos, a lo que yo puse: problema, caos, dificultad, aprendizaje desde
el vehículo del conflicto, malestar, transición, orgullo, etc.
En un
grupo de tres miramos las palabras en las que habíamos coincidido, y
destacamos: problema, dificultad, agresión, y no coincidimos en guerra, pelea,
rebelde, lucha, falta de respeto, etc.
Cuando
tengo un conflicto, primero pienso para poder desarrollar unos razonamientos,
no para convencer a la otra persona, sino para que comprenda que hay más
maneras de pensar, y no por coincidir en esas ideas tiene que generarse
tensión.
Desde el
conflicto aprendemos, aprendemos a saber respetar otras opiniones, aprendemos
que muchas veces todo es relativo, etc.
Siempre
me ha funcionado el saber escuchar, aunque reconozco que me ha llevado tiempo
de entrenamiento, pero ahora le doy más importancia a lo que los demás me
puedan enseñar que a lo que diga yo. Si percibo que la otra persona no me
escucha o cierra la conversación, entonces entiendo y acepto que esa persona no
está preparada para establecer una conversación.
Debo
corregir, eso si mis emociones en las discusiones. Depende de mis estados de
ánimo pero reconozco que si la otra persona se quiere auto-imponer eso me afecta
y me pone nerviosa, y reconozco que eso debo controlarlo.
¿Pero, por
qué surgen los conflictos? Es algo
innato al ser humano. Vivir en sociedad siempre produce roces.
Hasta no
hace mucho, se pensaba que ante una situación de conflicto, lo mejor era
suprimirlo, evitarlo. Pero actualmente se sabe que éste es fundamental para
avanzar en la vida, y si no hay conflicto no hay avance.
Cuando
hablamos de conflictos, es importante hablar de los conflictos cognitivos. Nos referimos al aprendizaje, a
una lucha interna, a una estructuración que realizamos nosotros mismos.
El
conflicto está en la misma base del aprendizaje. Si sabemos gestionarlo,
aumenta la creatividad, se convierte en un reto para las propias capacidades,
lucha por innovarse.
El
conflicto empieza porque hay necesidades
diferentes. No es un hecho puntual, sino que es un proceso:
·
Necesidades diferentes.
·
Problema.
·
Dinámica del conflicto.
·
Factores que aumentan el
conflicto.
·
Crisis.
Vimos una serie de videos muy interesantes, sobre la manera de
afrontar los problemas entre padres e hijos.
El primero fue un monólogo de Goyo Jiménez, donde expone
situaciones me imagino que ha vivido o visto cuando los padres daban cachetes o
bofetadas por cualquier cosa a los niños. Usando el humor reflejaba muy bien
esa realidad que aún hoy se da en la educación de muchos niños.
Aun se sigue pensando que
una bofetada a tiempo siempre es buena.
A mi parecer pienso que sería necesario que se diesen más escuelas
de padres, donde se les orientase sobre cómo educar a sus hijos sin necesidad
de utilizar la violencia. Una bofetada no es solo eso, es un referente para el
niño, le estamos enseñando que los problemas solo tienen una vía que es la
agresión, y obviamos instrumentos mucho más valiosos como son la comunicación,
la retroalimentación, no solo se equivoca el niño, nosotros también cuando
ejercemos un poder nocivo para el niño.
Otro vídeo “La Chancla”. Una zapatilla que siempre está disponible
a la hora de pegar a un niño. Aquí se ve claramente que en el proceso del
conflicto se han saltado todos los pasos y la situación rompe directamente en
la crisis. No ha habido ningún elemento de prevención. El niño recibe
agresiones sin opción a poder defenderse, ni hay diálogo ni nada. Se le está
tratando como a un animal, pero a los animales tampoco se les pega, a lo más es
a adiestrarlos pero jamás pegarlos.
A veces caemos en el error de que queremos conseguir los objetivos
utilizando elementos agresivos.
No debemos nunca evitar un conflicto, ya se trate de un problema
entre compañeros, de pareja, etc. Es mejor hacer frente e intentar buscar una
solución, porque cuando lo que hacemos es taparlo o evitarlo, al final este va
haciéndose cada vez más grande, y por lo tanto más difícil de resolver.
“Hay que ser suaves con las personas y duros con el problema”.
ACTITUDES ANTE EL CONFLICTO:
RELACIÓN + OBJETIVOS +
Cooperación Competición
Negación
Yo gano, tú pierdes
Gano yo ganas tú
RELACIÓN - OBJETIVOS -
Acomodación Evasión
Yo pierdo, tú ganas Yo pierdo
tú pierdes
Si para
mí el objetivo es importante pero la relación con la otra persona no es
importante, se produce la competencia. Entonces yo gano y tú pierdes.
Cuando
los objetivos que tengo no son tan importantes, sin embargo la relación que
tengo es importante, se produce acomodación, yo pierdo, tú ganas.
Cuando
los objetivos no importan y la relación tampoco, se produce cooperación-negación.
Yo gano, tú ganas.
La
relación no me importa, los objetivos,
los objetivos no son importantes, se produce la evasión, no entra en guerra
nadie.
Cuánto
más importante es la relación, mayor cooperación tiene que haber.
Ante la
competición, lo que quiero es conseguir mis metas y no importa si tengo que
pasar por encima de otros para conseguirlo.
El
modelo de la cooperación, es al que tenemos que tender, gano yo pero también
gana el otro, no solo importan las metas sino que también importan las
relaciones y ya finalmente estaría la negociación, se trata de que ambas partes
ganen en lo fundamental, si una de las dos partes se va con la sensación de que
no ha ganado en lo fundamental entonces estaríamos hablando de competición o
acomodación.
En la
acomodación, la persona con tal de no generar tensión a su alrededor cede y no
hace valer sus derechos hasta que o bien se destruye a si misma o acaba por
explotar y destruye a la otra persona o personas.
Con la
evasión lo que hacemos es mirar para otro lado cuando se nos presenta un
conflicto, pero es un error puesto que éste no desaparece, al contrario, no lo
hará hasta que no le pongamos una solución.
Dinámica:
“El caso
de las quince vacas”.
Mariana
nos entrega unos papeles a grupos de tres personas, donde uno hace el papel de
ganadero que quiere vender sus vacas, y hay dos compradores.
Aquí
sale el sentido de la competición, hay que preguntar por los intereses,
necesidades de la persona que compra.
¿Para
qué lo quieren? Se puede negociar por posturas, no me alejo del precio, y se
puede negociar por intereses, aquí se intenta llegar a un acuerdo.
Cuando
hablamos de necesidades basadas en la competición, los participantes son
adversarios, el objetivo es la victoria, se desconfía del otro. Cuando las necesidades
se basan en la cooperación, se establece una relación amistosa, el objetivo es
el acuerdo, se confía en el otro.
La
negociación es mucho más fructífera desde la confianza.
Ante un
papel que nos dio para que rellenásemos de manera individual sobre la gestión
de conflictos, se nos pregunta sobre qué palabras relaciono con conflictos, a
lo que yo puse: problema, caos, dificultad, aprendizaje desde el vehículo del
conflicto, malestar, transición, orgullo, etc.
En un
grupo de tres miramos las palabras en las que habíamos coincidido, y
destacamos: problema, dificultad, agresión, y no coincidimos en guerra, pelea,
rebelde, lucha, falta de respeto, etc.
Cuando
tengo un conflicto, primero pienso para poder desarrollar unos razonamientos,
no para convencer a la otra persona, sino para que comprenda que hay más
maneras de pensar, y no por coincidir en esas ideas tiene que generarse
tensión.
Desde el
conflicto aprendemos, aprendemos a saber respetar otras opiniones, aprendemos
que muchas veces todo es relativo, etc.
Siempre
me ha funcionado el saber escuchar, aunque reconozco que me ha llevado tiempo
de entrenamiento, pero ahora le doy más importancia a lo que los demás me
puedan enseñar que a lo que diga yo. Si percibo que la otra persona no me
escucha o cierra la conversación, entonces entiendo y acepto que esa persona no
está preparada para establecer una conversación.
Debo
corregir, eso si mis emociones en las discusiones. Depende de mis estados de
ánimo pero reconozco que si la otra persona se quiere auto-imponer eso me afecta
y me pone nerviosa, y reconozco que eso debo controlarlo.
Vimos un
vídeo muy interesante sobre William Ury: “Negociación”, que nos mostró una
visión muy positiva para avanzar juntos a la hora de solucionar problemas.
Ante una
situación difícil, en lugar de atacar al otro bando, pasas del lado de la otra
persona para atacar el problema en conjunto.
Se trata
como él dice: “construirles un puente de oro”, es decir, en la negociación para
aplicarlo de manera positiva, ¿cómo construyes un puente para avanzar juntos
hacia una solución de convivencia mutua? ¿cómo haces que sea lo más fácil
posible que el otro bando diga sí?
La
historia de Steben Spelberg fue muy interesante. Él de niño recibía abusos de
un compañero mayor. Y él no sabía cómo poner remedio a esto. Estaba haciendo
una película sobre nazis y decidió invitarle a que participase en ella. En un
principio el niño se negó pero al final acabó aceptando, es más, acabó
convirtiéndose en un gran amigo.
Lo que
hizo Spelberg fue pasarse al lado del abusador, intentar conocer sus
necesidades, las carencias que le llevaban a comportarse así, y le funcionó.
En otra
ocasión tuvo una reunión con Hugo Chávez. No iba a ser fácil. Siempre
acompañado con muchas personas pendientes siempre de sus necesidades.
Ante un
comentario que le hizo y no le gustó, Hugo Chávez opta por enfurecerse, pero él
no discute, no reacciona a sus impulsos agresivos, para este hombre la clave
está en escuchar, en superar el “no”.
Según
él, lo importante es construir un puente de oro a tu oponente para que lo
cruce. Uno de los mayores poderes que tenemos es el de no reaccionar.
Intentar
reaccionar con alguien que está enfadado no sirve para nada, pero si lo
escuchas y el escuchar es una de las artes clave de la negociación, entonces
quizás entren en razón y finalmente puedan escucharte.
Al
final, se hicieron amigos, e incluso Chávez lo invitó a ir a su rancho.
La
transformación fue inmediata, por el poder de no reaccionar, el poder de
escuchar.
Conclusión:
Personalmente
considero que el conflicto es la auténtica arma para aprender. Cuando
dialogamos con personas que son afines a nosotros, podemos aprender, por
supuesto, podemos sentirnos más a gusto, pero caemos en la comodidad, puesto
que no hay tensión. La tensión no es mala si se sabe controlar.
Por
supuesto que esto no es posible hacerlo con todo el mundo, tiene que darse con
personas que estén dispuestas a compartir sus ideas sin alterarse, que tengan
capacidad de pensar también en otros puntos de vista.
Desde
otras perspectivas, uno se ve obligado a pensar, a razonar lo que el otro dice,
porque si no ya no se puede mantener el
diálogo, esto es lo bueno del conflicto, que te hace reflexionar. Cuando lo que
se da es justo la permanencia de la misma idea, esto genera tranquilidad, pero también
inamovilidad, porque no se da opción a que surjan nuevas ideas.
Por eso,
la técnica que se está llevando a cabo en el sistema educativo, de establecer
una enseñanza donde los alumnos trabajan en equipo, es una buena idea, porque
aprenden a escuchar, a respetar las ideas ajenas, a aprender a rebatirlas con
argumentos, y a que cada uno tiene su propia opinión.
Trabajar
en grupo, es un entrenamiento, puesto que de adulto va a tener que hacerlos, y
si ya de niños se les enseña a interactuar en trabajos, donde tienen que
solucionar problemas conjuntamente, cuando se hagan adultos y se vean
trabajando en equipo ya tendrán una base firme para saber que jamás nadie debe
imponerse y que la escucha es un elemento esencial para que las cosas te vayan
bien en esta vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario